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Superados en su propio terreno

Por: Rubén Navarrette Jr.
10:33 a.m. February 5, 2010

SAN DIEGO — La charla del presidente Obama con los republicanos de la Cámara de Representantes en la conferencia del Partido Republicano en Baltimore fue refrescante, interesante e informativa.

Sin embargo, para mí, todo el episodio fue surrealista. Estoy en desacuerdo con gran parte del programa de Obama, ya que parece sacado del manual del liberalismo tradicional, donde los políticos procuran asumir el poder de grandes porciones de la sociedad, a fin de ejercer control sobre la vida de la gente. Al mismo tiempo, generalmente, la cosecha más reciente de estrellas del Partido Republicano, entre ellos los representantes Eric Cantor, de Virginia, y Mike Pence, de Indiana —segundo y tercero respectivamente al mando del liderazgo republicano de la Cámara—, me causan excelente impresión.

Durante una entrevista con Pence antes de la conferencia, le pedí que detallara su opinión sobre algunos de los asuntos que enfrenta el país. Sus respuestas fueron claras, concisas y reflexivas.

En cuanto a la asistencia médica: “Los republicanos continuamos manteniéndonos en el bando del pueblo estadounidense, ya sea en nuestra oposición a la así llamada opción pública, o seguro administrado por el gobierno, o en nuestro apoyo a claras prohibiciones para la financiación de abortos electivos en los planes de seguros administrados por el gobierno. Perdimos el voto en la Cámara, pero pienso que ganamos la discusión.”

Sobre los puestos de trabajo: “El hecho de que el gobierno haya sostenido una cumbre sobre los puestos de trabajo casi un año después de promulgar su ley sobre el estímulo económico fue una admisión tácita de que sus políticas económicas han fracasado... Debemos ir en una dirección completamente diferente: disciplina fiscal en Washington y alivio fiscal inmediato para las familias trabajadoras, las pequeñas empresas y las familias agricultoras.”

Sobre la inmigración: “Necesitamos un compromiso sobre la integridad de las fronteras. También necesitamos un compromiso sobre un sistema de trabajadores invitados ordenado. Podemos solucionar este problema en forma coherente con nuestras leyes y nuestros valores.”

Y sobre la educación: “Creo verdaderamente que el papel del gobierno federal en la educación pública debería ser de recursos, no de burocracia. La educación es, y por definición debería ser, una función estatal y local. Y la cura de lo que aqueja a la educación en este país es brindar a todos los padres la capacidad —de kínder a duodécimo grado— de escoger a qué escuela quieren enviar a sus hijos.”

Todas buenas respuestas. Pence obviamente es inteligente y sabe comunicar sus ideas. Lo mismo puede decirse de diversos brillantes jóvenes del Partido Republicano en la Cámara de Representantes.

Y, sin embargo, aquí viene la parte surrealista: Durante la conferencia del Partido Republicano, Obama salió mucho mejor parado que sus críticos republicanos. El presidente respondió una pregunta tras otra y demostró un amplio conocimiento de los temas, de las políticas a seguir y de la política. Cuando se lo desafió, no se dio por vencido, sino que pareció mejorar la mano.

Mientras tanto, los republicanos de la Cámara hicieron algunas preguntas legítimas, sobre reducir impuestos, recortar gastos y mejorar la reforma de la asistencia médica. Pero perdieron su concentración cuando comenzaron a quejarse de que no se está prestando atención a sus ideas. En ese momento, mostraron que podían ser tan quejosos como lo eran los demócratas cuando George W. Bush era presidente. Durante ocho años, el partido de Obama nunca comprendió la idea de que las elecciones tienen consecuencias y de que los vencedores establecen el programa. Los demócratas del Senado dieron a Bush listas de individuos a quienes apoyarían como jueces federales. Después Bush nominaba a quien quería.

Ahora los papeles se han dado vuelta y los republicanos son los que no logran entender que no tienen la sartén por el mango. Y aunque quizás no estuviera bien que los demócratas tildaran a los republicanos de constituir el partido del “no”, es justo decir que muchas de las ideas propuestas por los republicanos de la Cámara son sobras de las políticas económicas del gobierno de Reagan, hace más de dos décadas. Quizá los demócratas deberían haber dicho que el Partido Republicano no tiene ninguna idea nueva. Además, hubo, efectivamente, una elección presidencial en 2008 y las ideas y políticas de los republicanos se pusieron sobre la mesa, y los electores las rechazaron. Los republicanos deben aceptarlo y demostrar un poco de humildad.

En cuanto a Obama, debería presionar para tener uno de estos intercambios una vez al mes. ¿Pero se avendrán a ello los Republicanos? Algunos de ellos quizás acudieron, la primera vez, entusiasmados con la idea de chocar con el presidente. Ahora, si son listos, ya no sentirán tanto entusiasmo para volver a hacerlo.

La dirección electrónica de Rubén Navarrette es ruben.navarrette@uniontrib.com