Hablando de manera coloquial, como le gusta a Javier Aguirre, el entrenador del Tri regó el tepache.
El ciclo de preparación rumbo al Mundial de Sudáfrica comenzó con un ambiente muy tenso dentro de la selección mexicana de futbol.
El entrenador del Tri fue quien provocó que el ambiente en torno del equipo se enrareciera.
Antes de hacerse cargo del equipo para preparar el duelo amistoso del miércoles 24 de febrero contra Bolivia, Aguirre soltó una bomba.
Estando en España, el director técnico mexicano declaró a una emisora local que “México está jodido por la inseguridad que se vive en el país” y que por esa razón terminando el Mundial regresará a Europa para buscar un equipo al cual dirigir.
Como la palabra jodido podría ser altisonante para algunos de nuestros lectores, utilizaré la letra “J” para referirme en lo subsecuente a ese término ya sea en singular, plural, masculino o femenino.
Al hacer esa declaración a Aguirre se le olvido que el país “J” al que se refiere tiene depositadas en él todas sus esperanzas de que la selección haga el mejor Mundial de su historia.
También se le olvidó que la federación de futbol del país “J” le pagará cuatro millones de dólares en los próximos seis meses para dirigir al Tri en la Copa del Mundo.
Su salario hace que Aguirre se encuentre entre los cinco entrenadores mejor pagados del próximo Mundial.
Si México se encuentra tan “J” como dice, Aguirre debería utilizar el dineral que gana para restaurar infinidad de escuelas, hospitales o bibliotecas que se encuentran bien “J”.
De esta manera, las acciones del entrenador serían consecuentes con sus palabras.
Aguirre vive como rey en un país lleno de “J”.
Aguirre no se da cuenta que es un privilegiado al gozar de una carrera dentro del futbol que le ha permitido amasar una buena fortuna para tener a sus hijos estudiando en Europa y a su esposa viviendo en Miami.
El “J” es Aguirre.
Como embajador de México en el mundo, Aguirre debe de hablar sobre las cosas positivas que suceden en tierras aztecas y no ahuyentar a inversionistas y turistas con sus “J” declaraciones.
A Aguirre también se le olvidó que sus padres tuvieron que huir de España a México a consecuencia de la cruenta guerra civil de los 1930 que se vivía en la Península Ibérica.
Los padres de Aguirre fueron acogidos con cariño y amistad por parte del “J” pueblo mexicano.
Aguirre y sus hijos nacieron en el país “J” del cual tanto se queja.
Más vale que de aquí en adelante Aguirre recomponga su postura referente al país que le abrió la puerta de la fama y el dinero.
De no hacerlo, Aguirre pasará a ser el entrenador más “J” en la historia del futbol de Méjico... digo de México.