El estudiante de décimo grado de la preparatoria Oceanside High, Pedro Guzmán, hace prácticas con la ciudad de Oceanside a través de una academia que ayuda a jóvenes que enfrentan problemas.
A los 16 años, el futuro de Óscar Vargas parecía un panorama desolado con problemas por doquier.
Creció en el norte del condado sin padre en la casa. Para cuando llegó a la preparatoria, él estaba rebelándose contra las reglas establecidas por su madre. Comenzó a fumar marihuana, se metía en peleas y había sido expulsado de cinco escuelas.
Al mismo tiempo, quería un futuro mejor. Quería graduarse de la preparatoria e ir a la universidad. Sólo que no sabía cómo hacerlo.
“Pensaba ¿a dónde voy a ir?, ¿qué voy a hacer?”, dijo Vargas, quien actualmente tiene 19 años.
Encontró ayuda en la Transitional Youth Academy, un programa para adolescentes en problemas operado por el grupo Interfaith Community Services en Oceanside.
En sesiones semanales que duraron 10 semanas, Vargas platicó con su consejero, Vu Nguyen, sobre cómo salirse de su pasado problemático y buscar un futuro mejor.
“Vu me ayudó con todo”, dijo. “Era como platicar con un amigo”.
Vargas, quien vive en Carlsbad, completó sus requerimientos de preparatoria en la academia y se graduó a los 18 años. Actualmente va al Palomar College y quiere ser consejero de jóvenes.
Aún visita el grupo con regularidad. “Es como familia”, dijo Vargas.
Hace más de cuatro años, Interfaith Community Services, la policía de Oceanside, el Departamento de Libertad Condicional del condado y el distrito escolar Oceanside Unified se juntaron para hablar de la tasa de abandono escolar, la falta de asistencia a la escuela y los problemas de pandillas. Se les ocurrió la idea de ofrecer asesoramiento, adiestramiento vocacional y otros servicios a estudiantes en problemas con la ley y con problemas de disciplina en la escuela.
Desde su fundación en otoño de 2005, la academia, cuyos fondos vienen de subsidios, ha ayudado a 400 adolescentes en Oceanside, Vista y Carlsbad. La mayoría de los jóvenes van para satisfacer requerimientos de asesoría que solicitan las escuelas o las cortes. Otros son enviados por maestros y consejeros debido a problemas de salud mental.
Las vidas de los adolescentes tienen cosas en común: vecindarios muy pobres, padres ausentes y la falta de supervisión. Alrededor de la mitad de los alumnos están involucrados con las pandillas en un grado u otro, dijo Jeannine Guarino, supervisora del programa de la academia.
Ella dirige a cinco consejeros y terapeutas que trabajan individualmente con los estudiantes. Los asesoran sobre cómo lidiar con la ira y la frustración. Los alumnos aprenden cómo escribir currículums y cómo prepararse para entrevistas de empleo. También desarrollan destrezas como administración del tiempo y otras habilidades.
La meta es reducir la cantidad de viajes de regreso a la corte juvenil, el involucramiento con pandillas y la tasa de abandono escolar, dijo Guarino.
“Muchos de ellos quieren ir a la universidad, tener carreras. Quieren tener éxito y hacer lo necesario para tener éxito no obstante los que está ocurriendo en otras partes de su vida”, añadió.
Proyectos fotográficos, excursiones al Birch Aquarium y al USS Midway Museum e ir de pesca y a jugar boliche abren mundos nuevos para los jóvenes.
Rosalina Sivao, de 18 años, tiene recuerdos gratos de las excursiones. “Te olvidas de todos tus problemas por un rato. Te diviertes con los otros muchachos”, dijo.
Sivao, quien vive en Oceanside, llegó a la academia para satisfacer los requerimientos de su libertad condicional por vandalismo y asalto. Se matriculó en la escuela y consiguió su diploma de preparatoria. Su libertad condicional acabó hace un año y está buscando un empleo.
“Ella verdaderamente quiere trabajar”, dijo su madre, Marie Ruiz. “Le digo que siga intentando”.
En 2008 la academia recibió un subsidio del Departamento de Trabajo de los Estados Unidos para ofrecer servicios a estudiantes de noveno y décimo grados de bajos ingresos con problemas de disciplina y académicos en la Oceanside High School.
La meta principal del programa es preparar a sus alumnos para la vida más allá de la preparatoria.
Los adolescentes trabajan como practicantes para una variedad de departamentos del gobierno municipal de Oceanside y reciben un estipendio. La academia cubre todos los aspectos de buscar trabajo, incluyendo las revisiones de antecedentes, entrevistas, toma de huellas dactilares y reuniones con departamentos de recursos humanos.
Pedro Guzmán, de 16 años, es un estudiante de décimo grado que buscaba oportunidades para ayudar a su familia. Él gana 8.75 dólares por hora como practicante para la División de Imposición de Códigos de Oceanside. Su trabajo consiste en leer reportes y quejas. Guzmán está aprendiendo cómo comportarse en un entorno profesional.
“Cuando tomo la mano de alguna persona, la veo ojo a ojo y sacudo su mano firmemente.”